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ENERO 2026
La experiencia erasmus suele marcar un antes y un después en la etapa universitaria. Cambiar de país, estudiar en otra universidad y convivir con estudiantes de distintos lugares aporta crecimiento personal y académico. Aun así, muchos estudiantes cometen fallos que pueden complicar la estancia si no se detectan a tiempo. Conocerlos con antelación ayuda a tomar mejores decisiones y a vivir el intercambio con más calma.
Uno de los errores más habituales en el erasmus es confiar solo en información superficial. Cada universidad de destino tiene normas propias, calendarios distintos y sistemas de evaluación que no siempre coinciden con los del país de origen. No revisar estos aspectos puede generar problemas académicos, retrasos en convalidaciones o asignaturas mal elegidas. Antes de viajar conviene revisar con detalle:
Cuanta más información clara se tenga antes de salir, menos imprevistos aparecerán durante la estancia.
Otro fallo frecuente entre estudiantes erasmus es no calcular bien los gastos reales. Muchas ciudades europeas tienen un coste de vida elevado y las ayudas económicas no siempre cubren todo. No llevar un control básico de tu dinero, puede generar estrés innecesario a mitad del intercambio. Es recomendable tener claro desde el principio:
Vivir en una residencia universitaria, como las de Residencias Campus, puede ayudar a mantener los gastos más estables desde el primer mes, ya que muchos servicios están incluidos y no hay sorpresas a final de mes.
Subestimar el idioma del país de destino es un error muy común. Aunque algunas asignaturas se impartan en inglés, la vida diaria, los trámites y la relación con profesores suelen requerir un nivel básico del idioma local. No trabajar este punto dificulta la adaptación y limita la experiencia. Dedicar tiempo a mejorar el idioma antes y durante el erasmus facilita:
No se trata de hablar perfecto, sino de poder desenvolverse con seguridad.
El erasmus ofrece un entorno multicultural muy atractivo, pero centrarse únicamente en otros estudiantes internacionales reduce el contacto con la cultura local. Este aislamiento limita el aprendizaje real del país de destino y empobrece la experiencia. Buscar un equilibrio entre relaciones internacionales y locales ayuda a:
Las residencias universitarias suelen favorecer este contacto al convivir estudiantes de distintos perfiles en un mismo espacio.
El erasmus no son vacaciones. Aunque la vida social sea intensa, olvidar la parte académica puede tener consecuencias serias. Suspender asignaturas o no cumplir con trabajos afecta directamente a la convalidación al volver a casa. Mantener una rutina mínima de estudio evita problemas al final del curso. Organizar horarios y respetar fechas de entrega es clave para disfrutar del intercambio sin sobresaltos académicos.
Dejar para más adelante gestiones como el empadronamiento, el transporte universitario o la tarjeta sanitaria es otro error habitual. Estos trámites suelen tener plazos y no cumplirlos puede generar complicaciones prácticas. Resolver estas cuestiones en las primeras semanas permite centrarse después en estudiar y adaptarse con más tranquilidad.
El cambio de país, idioma y entorno puede generar cansancio emocional. Muchos estudiantes erasmus no identifican a tiempo el estrés o la sensación de soledad y siguen forzando el ritmo. Cuidar hábitos básicos ayuda a mantener el equilibrio:
Sentirse desbordado no es un fracaso, es parte del proceso de adaptación.
El alojamiento condiciona gran parte de la experiencia erasmus. Elegir sin comparar opciones o sin conocer bien la zona puede afectar tanto al presupuesto como a la calidad de vida diaria. Las residencias universitarias ofrecen ventajas claras para estudiantes que llegan por primera vez a una ciudad nueva: entorno seguro, servicios incluidos y contacto social desde el primer día. En el caso de Residencias Campus, la orientación a estudiantes internacionales facilita la adaptación durante los primeros meses.
Creer que todo se resolverá sobre la marcha suele llevar a errores acumulados. Aunque el intercambio tiene una parte espontánea, una base de planificación evita problemas innecesarios. Organizar aspectos clave antes de viajar permite disfrutar más y preocuparse menos durante la estancia.
No siempre es obligatorio, pero sí muy recomendable para la vida diaria y la integración.
Depende del país y de la ciudad. En muchos casos es solo un apoyo parcial.
Para muchos estudiantes erasmus, la residencia universitaria facilita la adaptación inicial y la gestión del día a día.
Puede afectar a la convalidación al volver. Es importante conocer las normas antes de empezar el curso.
Sí, aporta competencias personales y académicas muy valoradas.
El erasmus es una experiencia transformadora si se vive con información, organización y equilibrio. Evitar estos errores comunes permite centrarse en aprender, conocer nuevas personas y crecer como estudiante. Planificar, elegir bien el alojamiento y mantener una actitud abierta marca la diferencia entre una estancia complicada y una experiencia realmente positiva. Elegir Residencias Campus para tu Erasmus es apostar por comodidad, cercanía a la universidad y un entorno pensado para estudiantes internacionales. Con residencias en Albacete, Cádiz, Castellón, Lleida y Murcia, facilitan la adaptación desde el primer día y te permiten centrarte en estudiar, conocer gente y disfrutar al máximo de tu experiencia Erasmus.