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¿Quién dijo miedo? Magazine

FEBRERO 2013

¿Quién dijo miedo?

Exposiciones en clase, ponencias, entrevistas de trabajo, hablar con desconocidos… Son algunas situaciones que hacen que se nos dispare la adrenalina y suframos situaciones incómodas como sudores, sonrojos, la boca seca, hablar con un tono de voz más agudo, carraspear, gesticular en exceso, temblores, tartamudeos, etc. Quién más y quién menos todos hemos sufrido miedo escénico alguna vez en nuestra vida pero aquí te dejamos algunos consejos para que te enfrentes con seguridad a situaciones que requieren hablar en público.

- No te obsesiones. Lo primero de todo es que seas sensato y no intentes poner en práctica todos los consejos al mismo tiempo porque puedes conseguir el efecto contrario. Tampoco es recomendable que, mientras estás exponiendo tu argumentación, estés continuamente pensando si tu lenguaje corporal, tu tono o la estructura de la frase son los correctos.

- Domina el tema. Es lo principal para sentir seguridad cuando tengas que hablar en público por lo que, lo más recomendable, es que prepares previamente tu ponencia, discurso para una entrevista de trabajo, etc. Para ello, céntrate en los aspectos que quieras destacar, la información más relevante y configura tu discurso en torno a ellos. ¿Y qué hay que hacer para dominar el tema? Es fácil y no tiene misterios: ensayar, ensayar y ensayar… Si lo haces delante de un espejo o se lo cuentas a alguien podrás practicar también la gesticulación y podrás corregir los posibles fallos que vayan surgiendo.

- Una vez domines el contenido de la presentación ha llegado el momento de controlar el lenguaje corporal. Para esta tarea también puedes optar poer verte delante de un espejo, pedir ayuda a alguien o, incluso, grabarte con una videocámara. Así podrás descubrir qué vicios tienes; los más comunes es el movimiento excesivo de manos, el vaivén de los pies, tocarse el pelo, etc. Truco: ten un bolígrafo en las manos, te aportará seguridad y minimizarás tus movimientos inapropiados. 

- Ha llegado el momento… ¡No te lances a la aventura! Los imprevistos pueden aparecer en cualquier momento y para evitar uno de los mayores miedos, quedarse en blanco, puedes prepararte un breve esquema de lo que tienes que exponer con palabras clave. También puedes optar por un apoyo visual como las diapositivas proyectadas; así ayudas a que los asistentes sigan el orden del discurso y tú, a la vez, tienes la “chuleta” a mano.

- Habla despacio y claro. Así te asegurarás que todo el público te comprende a la perfección y tendrás más tiempo para repasar mentalmente cuál es el siguiente punto que debes tratar.

- Mantén contacto visual. No te olvides de que estás hablando a gente, mírales de vez en cuando, interactúa con ellos, para que puedan notar que la conversación es bidireccional y se involucren en ella.