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Mis créditos, solo míos… Vive la Uni

JUNIO 2012

Mis créditos, solo míos…

Te vamos a hablar de algo que va a estar muy presente a lo largo de toda tu vida universitaria. ¡Los créditos ECTS! Sí, esos por los que te pelearás, por los que sufrirás o por los que rezarás para que no te falte ninguno en el momento que tengas pensado graduarte. Recuerda que siempre es conveniente hacer bien las cuentas por si acaso al final del camino hay sorpresas. ¿Te imaginas tener que esperar un año porque no dejaste en Secretaría ese papel con el que ibas a poder reconocer uno o dos créditos? Sería un horror…

Pero eso te recomendamos que lo dejes para el final. Hoy vamos a introducirnos en el mundo de los créditos en sí. ¿Por qué ya no son los mismos que antes? ¿Qué diferencias hay entre los europeos y los que se han estado utilizando hasta ahora? ¡Comenzamos!

-¿Por qué se llaman créditos ECTS? Las siglas que van detrás de la palabra crédito, ECTS, son el acrónimo de European Credit Transfer System, es decir, Sistema Europeo de Transferencia y acumulación de de Créditos. Así será como se denominen los créditos que vayas a cursar durante toda tu vida universitaria.

-¿Quién decidió implantarlos? Aunque ya había habido experiencias anteriores, especialmente relacionadas con programas de intercambio europeos como Erasmus, no ha sido hasta la implantación del Plan Bolonia y del Espacio Europeo de Educación Superior que los ECTS han llegado a nuestro mundo. Sin su existencia, este plan no tendría mucho sentido ya que no se lograría uno de sus objetivos básicos: facilitar la movilidad de estudiantes a través de un reconocimiento transparente de créditos.

-¿Para qué sirven? Sirven para muchas cosas. La verdad que han sido un buen invento, sobre todo si te quieres ir fuera a estudiar. Ahora ya nadie se tendrá que pelear con Secretaría o con el profesor de turno por no querer reconocer el número de créditos que realmente cursaste en otra facultad europea.

-¿Qué miden? Miden la carga total de trabajo del estudiante en una asignatura, es decir, cuánto tiempo se le dedica a todas las tareas que se encomiendan al alumno para el logro de los objetivos del programa. Aquí no solo se incluyen las horas de clase, teóricas y prácticas, sino también las horas de estudio, las dedicadas a la realización de seminarios, de trabajos individuales o de grupo, la resolución de ejercicios, la consulta bibliográfica o las prácticas y proyectos.

-¿Cuántos tengo que hacer? Depende de la carrera que hayas elegido, pero suelen oscilar entre 180 y 240 créditos. Lo normal es que en cada curso se estudien 60.

-¿Qué diferencia hay con los anteriores? Los anteriores únicamente medían el número de horas de clase que un profesor impartía. Concretamente, un crédito antiguo correspondía con 10 horas lectivas o de clase. Sin embargo, el europeo mide el volumen o carga de trabajo de aprendizaje del estudiante y se corresponde con un total de 25 a 30 horas.

Te hemos dado algunas de las claves básicas para que comprendas qué son y para qué sirven esos créditos ECTS. Ahora lo que tienes que tener claro es que, afortunada o desafortunadamente, son solo tuyos. No los podrás compartir jamás. Olvídate de intercambiarlos porque no se puede. ¡Ahora solo te queda comenzar a aprobarlos para que te gradúes a tiempo!